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August 25, 2010

Muerte Y Tiempo En La Sexta Decada De La Vida

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1-Generación psíquica de un espacio para la muerte.

Presentación del tema

En ésta primera parte de la comunicación intentaré sostener que, con el pasaje de los años, y alrededor de la cincuentena comienza a generarse un espacio psíquico para la muerte. Buscaré sustento en los textos Freudianos y finalmente ilustraré estas ideas con el sueño de un paciente.

Los textos Freudianos

a) Cuando Freud tenía 57 años, en 1913 escribió “El tema de la elección del cofrecillo”, y en la p.314 dice “[...] La creación de las Moiras es el resultado de la intelección que advierte al ser humano que también él es parte de la naturalez, y por eso está sometido a la inexorable muerte [...] el hombre viejo en vano se afana por el amor de la mujer [...] solo la [...] callada diosa de la muerte, lo acogerá en sus brazos [...]“.

Max Shur (1972) señala que en yddisch (que Freud conocía), moira significa temor y no destino.

b)En 1927, cuando Freud tenía 71 años, reflexiona sobre un recuerdo ya lejano, de cuando se preparaba para ingresar a la cincuentena. En 1904. “[...] Siendo ya un hombre maduro [...]” visitó por primera vez la colina de la Acrópolis en Atenas, y el embeleso se le mezcló con un sentimiento de asombro y de incredulidad ante lo que veía, como un intento de desautorizar la realidad. Freud analiza la denegación por culpa ante el padre, “[...] parece como si lo escencial en el éxito fuera haber llegado más lejos que el padre [...]“.

Cuando en 1936, ya anciano, en la carta abierta a Romain Rolland, en ocasión del septuagésimo aniversario de éste, (”Un trastorno de la memoria…”), introdujo una prevención acerca de su propia edad y decía :”[...] soy diez años mayor que Ud., mi producción languidece. Lo que en definitiva le ofrezco es el don de alguien empobrecido que “ha visto antaño días mejores” [...]“, en A.E.,T 22, p 209,. Los años mejores se refiere al recuerdo en la Acrópolis (ese restos empobrecido de la gloria de los Antiguos, que remite al padre). La dicha, quedó empañada por una “moción de piedad”, y agrega en la carta “[...] Y ahora ya no le asombrará a Ud., que el recuerdo de la vivencia de la Acrópolis me frecuentara desde que, anciano yo mismo, me he vuelto menesteroso de indulgencia y ya no puedo viajar [...]“.

Freud en la cincuentena, tiene una “moción de piedad”, expresión de su identificación con el padre, y al ver las ruinas, deniega la realidad y la dicha. Entonces el interrogante ¿”Todo esto existe efectivamente tal como lo aprendimos en la escuela?” puede ser un interrogante proyectado al futuro que podría ser así ¿Efectivamente nos volvemos viejos, en ruinas?.

Esta pregunta es respondida 30 años más tarde; cuando dice “[...] anciano yo mismo, me he vuelto menesteroso de indulgencia [...]“. En 1904 no quería ver las ruinas a las que está condenado el hombre, y la desdicha que eso produjo en su ánimo, pero ya se estaba configurando en su mente y proyectado como construcción exterior; el espacio sobre el cual se interrogaba. El espacio de la muerte.

c) El manuscito de “La escisión del yo…”, de 1938, fué termina-do el 2 de Enero, y preguntándose sobre el costo de la desmentida recurrió a un dicho; “como se sabe solo la muerte es gratis”, -en A.E., T XXlll, p.275.-, como referencia al territorio final de la vida individual.

d) El 22 de Agosto de 1938, en “Conclusiones ideas y problemas”, A.E., TXXlll, p.302 dice; “Mística, la oscura percepción de sí del reino que está fuera del yo, del ello”.

e) El 16 de Noviembre de 1938, escribió “La carta sobre el antisemitismo”, A.E., T XXll, p. 303, donde cita un dicho en francés que dice así: “El ruido es para fatuo/la queja es para el tonto/el hombre honesto engañado/se va sin decir palabra.” Referencia a las posibles alternativas de despedirse de la vida. Con engreimiento, con rezongo, o bien en honesto silencio.

Hacia la cincuentena, se evidencia la caída de la pulsión genital, (aunque no afecta la capacidad procreativa, es más, a veces es invocada), hay mayor vigencia de la descarga, y el principio del placer escapa al domeñamiento. De no mediar la desmentida, es claro el retorno a lo inorgánico regido por la autoconservación, la progresiva dificultad de eliminar las sustancias nocivas producidas por el propio metabolismo y sus consecuencias sobre la memoria inmunitaria, el retorno al sadomasoquismo intrasomático, la lenta pero inexorable presencia de Tanatos.

Se inicia el contacto del yo con su núcleo en el ello, el acceso al componente letal, a la pulsión de muerte. De igual manera que en la mística, se progresa en el encuentro con esa nada.

Freud afirma que en el origen, el yo aún no se halla separado del ello, “El yo y el ello “, (1923), y en ese momento el yo solo tiene conciencia del ello. El mundo de las percepciones aún no está investido y no se han constituído las huellas mnémicas. Para que el yo, tenga conciencia del ello, necesita de un contexto empático para que la magnitud pulsional no resulte aniquilante para lo anímico.

Se inicia una posición, en la cual en lugar de privilegiarse lo del mundo, se exalta el enlace con los procesos pulsionales, con el núcleo de lo vital. Los vínculos mundanos el mundo se procesan según el sentimiento oceánico (Freud, 1930, “El malestar en la cultura”), con una sensación de “ser-uno-con-el-todo”, semejante a una fase temprana del sentimiento yoico, del restablecimiento del narcisismo ilimitado. La unión con el ello es proyectada en el exterior. Se genera una exterioridad temporo espacial por proyección, un espacio anímicamente habitable, nuevo, pero que siempre estuvo, que va preparando el momento final de la vida.

Al abrigo de un superyo amparador, heredero de los primeros vínculos, se va transformando el territorio ajeno en familiar.

El término de la vida, se acerca asombrosamente a los comienzos. La capacidad para reconocer la finitud de la existencia, y aceptando la pena que este decubrimiento produce, es quizá, el logro psicológico más grande.

Cuando se alcanza la certeza de la muerte, el sentimiento oceánico inicial, que se experimenta de manera pasiva y transitoria, se trasmuda en un sentimiento cósmico (Kohut). Este es perdurable, creativo y resultado de una actividad del yo.

Una viñeta clínica

Este es el sueño de un paciente de 55 años de edad.

Es casado, profesional exitoso, tiene tres hijos de 28, 22 y 20 años. Su padre falleció a los 59 años. Su madre vive aún, tiene 94 años.

Estamos trabajando la problemática de la finitud, el acortamiento del tiempo vital, la incipiente caída de algunas funciones, la idea de la muerte. Por razones de discreción profesional, algunos fragmentos del sueño están omitidos.

El sueño que me relata es el siguiente. “Veo desde la calle, el frente de una casa en construcción. Es un edificio de 3 o 4 pisos, y está medianera por medio con la casa donde vivo ahora.

El primer piso está bastante terminado, y se ve el balcón con un parapeto de material. Se ven los ladrillos huecos de canto y un poco de revoque. Surge en mi la idea de comprarlo para ampliar mi casa actual, volteando la pared medianera. Me llama la atención que ésta está más delgada, como de terciada, y con muy poco se podrían comunicar. Veo el interior de mi casa, pero no corresponde a la actual. Se parece a la de la calle Pringles donde yo nací, y también a la de la calle Yatay, que estaba en una casa de altos sobre una fábrica de muebles.

Se ve el interior de aquella casa en la que viví de niño, es grande, espaciosa, patios relucientes con esas baldosas antiguas y enceradas. Veo una columna de hierro muy delgada que sostenía un techo de madera del patio, y pisos de madera abastonados muy lustrosos. Siento añoranza de esa casa, y me gustaría vivir en una así.

Está el arquitecto Kleiner que es el que construye la casa y me la quiere vender. Hay algunos inconvenientes porque el primer piso es muy ruidoso, se oyen los ruidos de la calle. Además está sobre un taller mecánico, del cual se ve un portón angosto. Después se ve la parte posterior, y hay como un gran patio donde estacionan los autos, como una playa de estacionamiento de una agencia de autos. Se mueven autos, y se ve la parte de atrás como boxes, donde meten los coches para arreglar y unas explanadas de acceso.”

Relataré algunas de las asociaciones que me parecen pertinentes al tema del espacio psíquico para la muerte.

El balcón con el parapeto. Llama la atención que diga parapeto y no por ejemplo baranda, o defensa, término más habitual en Buenos Aires. En sus asociaciones lo vincula con parapecho, sostén, souttiennne, y este a corpiño, que es una prenda para los senos. Esto es un comunicación con una espacio, vinculado con los senos. ¿Comunicarse con el seno materno, volver al seno materno que se comunica con la casa de la infancia?.

Se acerca el espacio del nacimiento con el espacio final, del cual lo separa apenas una terciada. Esto es que se va debilitando la separación entre el nacimiento y la muerte.

El patio de atrás con los coches y los boxes, lo asocia con cocherías y a los pensamientos vinculados con la muerte. Los tres o cuatro pisos del edificio, los vincula con los años que le faltan para tener le edad en la cual murió su padre.

Hay otra serie de asociaciones que llevan al tema de la ambición, (los pisos lustrosos), que se asocian a tinta, letras impresas y llevan al sueño de Freud de la inyección de Irma, (mi paciente conoce el significado del mismo por su profesión). Es su deseo de tener brillo, y a la vez el conflicto con su hijo mayor que está representado por el arquitecto Kleiner, (apellido que significa pequeño, y con el cual nomina a su hijo mayor, transformando en lo contrario- el ¡as grande p[or el más pequeño) quien le quiere vender el nuevo departamento, (remite al tema de los deseos parricidas, el espacio de la muerte, la sucesión y la herencia). Pero el arquitecto Kleiner, también lo representa a él, que debe asumir sus deseos parricidas, matar simbólicamente al padre, ocupar su lugar renunciando a su lugar de hijo). Pero esto lo acercaría a la muerte. En tanto no ocupe el lugar de padre , desmiente su propia muerte.

"En un día del hombre están los díasdel tiempo, desde aquel inconcebibledía inicial del tiempo, en que un terribleDios prefijó los dias y agoníashasta aquel otro en que el ubicuo ríodel tiempo terrenal torne a su fuente [...]“

“James Joyce. Elogio a la sombraJorge L. Borges. O.C. Emecé Ed. Bs. As. 1974.

 

2-El problema del tiempo en la sexta década de la vida(Su metapsicologia)

En ésta segunda parte de mi comunicación desarrollaré el tema del tiempo en la tercera edad, para lo cual seguiré el ordenamiento siguiente:

a. El problema del tiempo.

b. Hipótesis acerca del pasaje del tiempo en la tercera edad. a. El problema del tiempo. ¡Como pasa el tiempo!, ¡Va quedando cada vez menos!, ¡Que rápido que pasó!, ¡Como creciste!, ¡Soy el próximo en la fila!, o bien en el contexto de las relaciones padres e hijos, “Nuestros tiempos y el de Uds, son diferentes”, “Uds. tienen todo el tiempo del mundo” (dirigido a los hijos).

Hacia la presenesencia, la perspectiva del tiempo es tomada más en función de lo que falta por vivir, que el transcurrido desde el nacimiento. Surge la conciencia de la finitud, marcada por el crecimiento de los hijos y la muerte de los padres. ¿Porque la sensación subjetiva de que el tiempo de vida pasa más rápido? y contrariamente el tiempo cotidiano es lento con sentimientos de aceleración e impaciencia.

Intentaré dar respuesta a estos interrogantes.

Conceptos generales acerca de la constitución psíquica del tiempo. Estos desarrollos se apoyan en ideas de D. Maldavsky, “Temporalidades de la repetición”, 1991, Ed. Signos Universita-rios (en prensa). El tema de la temporalidad tuvo múltiples alusiones en Freud. La relación entre filo y ontogenia, la teoría de la fijación pulsional, la regresión pulsional y del yo, la vinculación entre repetición y recuerdo, la temporalidad inferida en la construcción, las fases de la evolución libidinal, la estratificación sucesiva de las huellas mnémicas, la articulación en la fantasía entre pasado, presente y futuro.

Algunas citas Freudianas referidas al tiempo: 1) Carta del 6 de Diciembre de 1896 a Fliess; donde le habla de la estratificación de los rastros mnémicos, que experimentan un reordenamiento como una forma de transcripción. 2))”La interpretación de los sueños”, 1900, donde se refiere a la articulación de la huellas por simultaneidad (pasividad y actividad), analogía y causalidad. El citerio de simultaneidad implica, no solo un enlace de huellas mnémicas, sino una forma de tramitar la necesidad urgente de descarga pulsional, que tiene singularidades en cada erotismo.

3) “La Transitoriedad”, 1916a, en que se refiere a la cualidad de lo transitorio, su valor y agotamiento para siempre de “la belleza del humano rostro y tiempo”.4)En 1923, en “El Yo y el ello”, asumía que Eros, por oposición a la pulsión de muerte tiene por fin complicar la vida.5)En 1925, en “El Block mara-villoso”, supone que el funcionamiento discontinuo de la percepción constituye la base de la idea del tiempo. La discontinuidad es fundamental en la producción anímica del tiempo, y deviene del movimiento pulsional de investidura periódica y la desinvestidura posterior. Con la investidura surge la conciencia (Freud, 1895) y la conciencia desaparece, cuando la investidura se interrumpe. Dinámicamente, entonces, el flujo, y reflujo libidinal, que genera la discontinuidad, necesita de dos lugares diferentes como requisito. A su vez este movimiento, es resultado de la tensión devenida de la relaciones intercelulares. En fin que la complejización estructural preserva a la célula de la muerte tóxica (”Más allá… 1920) en sus propias deyecciones, y conlleva la complejidad, que deriva en tensión, que deriva en flujo, que deriva en ciclo, que marca el tiempo. Es comandado por Eros en oposición a la monotonía que manda Tanatos. Cuando aumenta la cantidad del flujo, el ritmo se acelera y con ello dejan de marcarse las diferencias de tiempo, estancamiento, intoxicación, falta de ligadura psíquica y descarga. La sexualidad aspira a la reunión de lo diferente y con ello se desprende de lo tóxico. Por su lado las zonas erógenas, implican una proyección de las tensiones endosomáticas en la periferia, y a través de ellas se eliminan y reciben incitaciones del mundo. Cada zona erógena aporta incitaciones diversas, singulares a cada erotismo, es fuente de exitación y puerta de salida hacia la percepción. Como tal tiene su amplitud, su frecuencia, con ritmos y discontinuidadse en la conciencia. La fijación a una zona erógena, conlleva el estancamiento libidinal y la clausura hacia la exterioridad y los nuevos proyectos. Así una nueva fuente constitutiva de la temporalidad y la discontinuidad desde las zonas erógenas se ocluye, se fija y condiciona a la repetición. Así se articula repetición con zona erógena. En la conciencia hay un doble registro, el pulsional como afecto; y el registro mundano como impresión sensorial. En la constitución intrapsíquica del tiempo, es importante no sólo la captación de las diferencias que proponen los tres espacios, sino la velocidad. La velocidad y sus diferencias genera el pasaje de la lógica de la simultaneidad, a la analogía donde impera la palabra, y con lo cual cada erogeneidad tiene su especificidad. La velocidad incluye el concepto de duración que es producida por la complejización de distintas velocidades (afectivas y sensoriales), y la velocidad sensorial se significa desde la afectiva. La duración mundana, es la proyección del tramo temporal de un ciclo pulsional .Estas reflexiones servirán para desarrollar los planteos iniciales.

2.Hipótesis acerca del pasaje del tiempo en la tercera edad.

a).Sustentación en textos Freudianos. “El Yo y el ello” (op.cit) ,p.42 dice que “[...] la pulsión de destrucción es sincronizada según reglas, a los fines de la descarga, al servicio de Eros [...]“. en la p.47 agrega que “[...] las exigencias de Eros [...] detienen la caída del nivel[..]“. en la p.59, “[...] Eros y pulsión de muerte luchan en el ello [...] cada una se defiende de la otra [..]“.

En “Tres ensayos…”, 1905, A.E.,TVll, p. 163,4,6,83 se refiere al tironeo rítmico del lóbulo de la oreja, o el mamar rítmico; y que para la producción de una sensación placentera importa la cualidad del estímulo, particularidad en la que está contenido el factor sexual. En “Más allá…”,(op.cit., p.61,recuerda que “[...]la serie placer displacer apunta al cambio de magnitudes de investidura dentro de la mitad de tiempo[...]“.En el “Proyecto…, 1895, A.E.,Tl, p.357, “[...] con una cierta investidura muestran un óptimo para recibir el período[...]“.

Diec en “El problema económico del masoquismo”, 1924, p.166 “[...] Entonces el placer y displacer no pueden ser referidos al aumento o disminución de una cantidad [...] Quizá sea el ritmo, el ciclo temporal de las alteraciones [...]“.

b)La caída de la energía de reservas, es autopercibida y proyectada en el tiempo vital, y en consecuencia hay “menos tiempo para vivir”; proyectado en el tiempo cotidiano surge el “no tengo tiempo” diario.

c)La disminución de Eros, conlleva la menor capacidad de ligar la pulsión, tanatos cobra preeminencia con aceleración de la descarga inmediata. La urgencia de descarga proyectada en el tiempo genera la sensación de que “el tiempo pasa más rápido”, y en el tiempo diario surge la sensación de que “se me voló el día”. d)La caída de la pulsión genital, se liga a la caída del placer que se articula con los ritmos. La aceleración de los ritmos, produce el acortamiento de los ciclos, y la disminución del espacio temporal entre éstos, proyectado en el tiempo potencia el sentimiento de que el “tiempo pasa más rápido”. La aceleración se vincula con la menor posibilidad de sostener una erogeneidad sin descarga.

e)La autopercepción de la aceleración, crea la sensación relativa de que las cosas pasan más lentamente en relación al tiempo propio, con sentimientos de impaciencia.

f)Con la caída de Eros, y la menor capacidad de ligar la pulsión, esta se acumula y hay intoxicación; ésta estimula la descarga, que potencia la ya producida por pérdida de ritmo.

g) Las pulsiones sexuales son las que menos urgencia tienen para descargarse, ésta falta de urgencia es la mejor resistencia a la pulsión de muerte. La pulsión de autoconservación, tiene urgencia de descarga y esto determina la menor resistencia a la pulsión de muerte. Las defensas de las pulsiones entre sí son así: la defensa de Eros frente a Tanatos, es guardar libido de reserva, y para ello tiene que quedar desexualizada, evitando la descarga inmediata. Freud, 1921, “Psicología de las masas y análisis del yo”, A.E., TXVlll, p.131, “[...] las pulsiones sexuales de meta inhibida [...] son particularmente aptas para crear ligazones duraderas; en cambio las que poseen meta sexual directa, pierden energía cada vez por obra de la satisfacción, y tienen que aguardar hasta que ella se renueve por recaudación de libido sexual [...]“. Por oposición, la defensa de Tanatos contra Eros, consiste en la descarga inmediata de energía (El yo y el ello. op.cit.)

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